Por: Ricardo Montero Reyes

Los resultados pueden resultar negativos o positivos para el ejercicio del periodismo, la fortaleza de gobiernos y la democracia, y el bienestar de los ciudadanos. Todo depende de si los agentes intervinientes se plantearon obtener objetivos sanos o malsanos.

Podría pensarse que el periodismo siempre debería mantener una relación tensa con el poder político para sostener incólume su independencia, o establecer una permanente colaboración para coadyuvar a construir espacios de prosperidad para la ciudadanía. Sin embargo, ni una ni otra condición son válidas, pues la principal labor del periodismo es poner en manos de los ciudadanos informaciones, análisis y opiniones sobre el acontecer político ajustándose a una verdad que se puede alcanzar si se contrastan los datos obtenidos de fuentes creíbles y se difunden debidamente contextualizados.

Aquí he de recordar al lamentablemente fallecido profesor español Alejandro Muñoz-Alonso, quien remarcaba que el periodismo facilita a los ciudadanos desempeñar un papel más activo en la política porque les permite comprender los acontecimientos que surgen en ese espacio. De tal manera que “el periodismo y la política están íntimamente vinculados y dan forma a una relación que es consubstancial para la democracia”, subraya el maestro español Andreu Casero-Ripollés.

Se debe entender entonces que la política es el ambiente medular para el desenvolvimiento del periodismo, y que el periodismo posibilita al ciudadano ejercer con libertad sus derechos y cumplir con responsabilidad sus obligaciones. Por lo tanto, ambas instituciones son cardinales en democracia porque están íntimamente relacionadas.

El periodismo es el más copioso canal de alimentación de la opinión pública, y la opinión pública da forma a la democracia. El periodismo, por ende, ha asumido la responsabilidad social de atender la demanda informativa de los ciudadanos, otorgándoles mensajes que los lleven a reflexionar y formar acertados juicios sobre la actividad política.

Al respecto, Kelly Robledo-Dioses sentencia en una tesis universitaria que “este rol del periodismo político como agente de conexión ciudadano-política otorga a quien lo ejerce, además de poder, un compromiso que, llevado responsable y profesionalmente, desembocará en la generación de un público no solo receptivo sino también activo en la esfera pública”.

Bien vale la pena culminar citando a José Luis Dader: “Si los mensajes difundidos por los […] medios permiten la comunicación precisa entre élites conductoras y público general, y si la información contenida en sus mensajes permite una visión de toda la complejidad de los problemas sobre los que la comunidad dialoga, tales medios habrán contribuido a crear una sociedad interrelacionada y consciente de sus responsabilidades”.

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