Por: Guillermo Vidalón – El Montonero

¿La reducción de la pobreza (que alcanza al 30% de la población) dependerá de la entrega de un bono anual o de que haya empleo productivo para que las familias dispongan de ingresos mensualmente? La respuesta es obvia. Ahora, ¿cómo se genera empleo productivo? Promoviendo principalmente la inversión privada, ¿por qué? Porque ésta representa el 80% del total de la inversión. Es decir, si el privado invierte S/ 4.00, el gobierno invierte S/ 1.00. Y el sol que invierte el gobierno proviene del cobro de los impuestos que le hace al sector privado.

Pero, ¿quién es el sector privado? Usted mismo, porque usted se convierte en un agente económico cada vez que realiza una compra y tiene que pagar 18% de Impuesto General a las Ventas (IGV) sobre el precio final del producto. Es decir, por cada S/ 100 que usted compra, tendrá que pagar S/ 118. Esa diferencia de S/ 18 va a alimentar las arcas del gobierno. En este caso es indistinto que usted sea un trabajador formal o informal, todos terminan pagando los 18 puntos porcentuales. Si usted compra más, paga más al Estado.

¿Y se pagan otros impuestos? Por supuesto, el Estado se la lleva a manos llenas. Y encima, muchas veces algunos o muchos de sus funcionarios se han beneficiado económicamente con la dinámica de la corrupción. Si usted es un trabajador independiente debe emitir recibo por Honorarios y el 8% de sus ingresos van a disposición del gobierno.

Del mismo modo, sucede con las empresas privadas, que pagan por Impuesto a la Renta el 29.5% de sus utilidades. Es decir, usted trabaja, su negocio crece, necesita conformar una empresa y el gobierno le quitará S/ 29.5 por cada S/ 100 que usted generó. A sus trabajadores también les quitará un tercio de sus ingresos por Impuesto a la Renta. Fuera de lo que le cobra el Municipio por Impuesto Predial y otros. En el caso de la minería, el gobierno se queda con S/ 47 soles de cada S/ 100 que genera.

En consecuencia, la carga tributaria, que es pagada en su gran mayoría por el sector privado formal, es bien alta. Y con el remanente se genera empleo para reducir la pobreza. ¿Qué requiere el sector privado? Reglas claras, porque nadie pone un negocio con la visión de perder su inversión, fruto de años de esfuerzo, trabajo y experiencia. Menos aún de que un gobierno se apropie de tu trabajo cambiando una ley, en el caso de los sectores radicales del partido de Cerrón (Perú Libre), cambiando la Constitución “fuera de la Constitución”, transgrediendo el ordenamiento legal.

El Perú, a lo largo de su vida republicana ha tenido 13 constituciones, algunas de ellas promovieron más el desarrollo que otras. O mejor dicho, esas otras promovieron el hambre, la miseria y el desempleo generalizado, tal como ocurre en Venezuela. Claro, hay quienes se siguen beneficiando, por eso buscan detonar la democracia porque sus “convicciones ideológicas” (pro-bolsillo/ corrupción) les indican que la alternancia en el poder es una “pelotudez democrática”. En consecuencia, su objetivo es capturar el poder y no soltarlo, como los gobernantes de la ex “Isla Bonita”, como se denominaba a Cuba antes de los Castro.

Las constituciones no cambian la realidad en sí misma, pero sí otorgan garantías para que usted decida invertir en la compra de un auto o camión. Y que lo trabaje directamente o lo dé a trabajar para que algún familiar u otro compatriota tenga la oportunidad de ganarse la vida dignamente y evite que caiga en manos de la delincuencia.

Los gobiernos comunistas, marxistas, leninistas y demás malas hierbas suelen afirmar que buscan una nueva constitución porque quieren hacer un cambio a favor de todos. Pero lo que nunca especifican es que siempre lo hacen a favor de todos sus bolsillos y sin trabajar. Por eso, ¡No firmes por una nueva Constitución de hambre y miseria!

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