— Redacción Diario El Pueblo —

Un promedio de 16 unidades que conforman la empresa Benedicto XVI y que a su vez formaban parte del Consorcio AQP Masivo, decidieron separarse, supuestamente por una serie de abusos que cometen los funcionarios de dicho consorcio, entre ellos el cobro excesivo de algunas cuotas, sin recibir a cambio un buen servicio.

Elizabeth Taco, representante de los transportistas renunciantes, señaló que la queja va especialmente porque les cobran una serie de cuotas, pero sin retribución alguna, como los 84 soles semanales, 60 soles del GPS y les han anunciado que les cobrarán 3 soles diarios por fumigación de las unidades, hecho con los cuales ellos no están de acuerdo, porque ni siquiera cumplen con reportar los GPS a la Municipalidad Provincial de Arequipa.

A ello se suma que para su ruta debieran tener cierta cantidad de unidades, sin embargo los empresarios casi doblan la cantidad, por lo que tienen que esperar por más de una hora en los paraderos para poder salir a trabajar y si por ejemplo, se retrasan un minuto en llegar a cada control, son sancionados y no pueden salir a trabajar por una hora adicional.

Por su parte, María Miranda Fernández, gerente de AQP Masivo, dijo que fueron ellos quienes decidieron separar a las unidades porque no cumplían con los reglamentos, por ser indisciplinados, por no cumplir con requisitos como el seguro de responsabilidad contra terceros, entre otros.

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Juan Carlos Callacondo, sub gerente de Transportes, indicó que las unidades que se han separado del Consorcio pueden seguir trabajando en sus rutas, hasta que no reciban un documento que indique que ya no están acreditadas, porque finalmente se trata de temas internos de los socios de dicho consorcio.

También señaló que no es el primer problema con estos empresarios, puesto que se los ha notificado por algunos incumplimientos en los contratos del Sistema Interconectado de Transporte, además de haber recibido quejas de los transportistas, como la exigencia en ciertos requerimientos sin recibir nada a cambio.

“Lo que pasa es que algunos consorcios no están trabajando empresarialmente, no se han capacitado para hacerlo y están trabajando como antes, con afiliados que siguen pagando sus cuotas y que en algunos casos consideran excesivas por un servicio que indican no reciben y están condenados a quebrar, porque como no se manejan empresarialmente, las ganancias no se distribuyen equitativamente, no tienen planificación”, explica el funcionario.

Indicó que esto no ocurre en todos los consorcios conformantes del SIT que sí se han preocupado en conformar una verdadera empresa, en superar las debilidades internas, en contratar un administrador. En todo caso dijo, de continuar los problemas y la falta de cumplimiento del contrato, se tendría que iniciar un proceso sancionador contra el Consorcio o que se llegue a un arbitraje, proceso que toma un tiempo determinado no menor a dos años.

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