Por: Guillermo Vidalón – El Montonero

La semana pasada, una entusiasta encuestadora y promotora de la candidatura del presidente Pedro Castillo informaba que la aprobación ciudadana a su gestión se había incrementado en dos puntos porcentuales al retorno de su primer viaje al exterior. Es decir, el anunciado incremento se encontraba dentro del margen de error; bien podrían haber dicho que el respaldo había disminuido en dos por ciento. Pero después de que representantes del Poder Ejecutivo afirmaran que su gobierno garantizará las inversiones y respetará los contratos, surge el impromptu del presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido, quien anuncia la nacionalización del gas de Camisea si no se logra una renegociación más “beneficiosa para el país”.

¿Qué hay detrás? Recordemos que en la misma encuesta también se preguntaba por el desempeño de Bellido y el resultado no le era favorable. En virtud a esta encuesta, en el entorno palaciego se informaba que Castillo ya había tomado la decisión de licenciar a varios de sus ministros, entre ellos el “Camarada Puka”. Tengamos presente que durante el viaje al exterior del presidente, Bellido descalificó al canciller Maúrtua y discrepó públicamente con el ministro de Economía y Finanzas, Pedro Francke, y también con Aníbal Torres, el titular de Justicia. Sin embargo, ninguno de los aludidos se dio por enterado.

El entorno partidario de Bellido le habría propuesto sacar de la manga el tema de la renegociación de Camisea. Y Vladimir Cerrón, quien en más de una oportunidad ha señalado que hay varios ministros invitados, salió en defensa de Puka. Si lograron o no el objetivo, se conocerá más adelante. Cerrón ha expresado por tuit que las autoridades locales y regionales del Cusco deben manifestarse al respecto. En otras palabras, respalden a Bellido y su propuesta de nacionalización de Camisea.

Levantar el tema de Camisea cumple dos objetivos; primero, reposicionar a Guido Bellido antes que el descontento popular termine por expulsarlo de la Presidencia del Consejo de Ministros. Segundo, agitar las aguas para posicionar la idea que “la recuperación de Camisea” será posible sí y sólo sí se cambia la actual Constitución. Por su parte, la primera vicepresidenta, Dina Boluarte ha puesto paños fríos; dice que no era el momento, casi como que Puka se lanzó y quiso hacer el papel de mensajero junto a otro miembro del gabinete. Entonces, si no era el momento, cabría preguntarle a Dina, ¿lo tenían previsto para más adelante?

Tengamos presente que Bellido actuó directamente en la negociación para levantar el bloqueo en el Oleoducto Norperuano, así como en el corredor minero de Las Bambas y en ambos casos ha fracasado. El discurso populista reivindicacionista y sindicalista llega al límite: no ofrece soluciones y tampoco ayuda a cumplir con el mandato que le corresponde: garantizar la propiedad privada y el libre tránsito. Conceptos que han estado en todas las constituciones del Perú.

Objetivo Puka: 1) Ganar tiempo mientras la maquinaria partidaria liderada por Cerrón prosigue con la recolección de firmas a favor de su permanencia indeterminada en el poder a través del cambio constitucional. Tengamos presente que Cerrón ya lanzó su candidatura al 2026 y está en campaña. 2) Seguir ejerciendo el cargo de presidente del Consejo de Ministros, salvo que el Congreso decida gastar una de sus balas de plata. 3) Gastada una de las balas congresales, el Ejecutivo haría cuestión de confianza para que se trate la convocatoria a una asamblea constituyente.

¿Por qué no a la asamblea constituyente? Porque menosprecia la democracia y el voto ciudadano. Cuando los promotores de la asamblea señalan que en su “nueva constitución” estarán representadas organizaciones populares en paridad, lo que en verdad están expresando es que a futuro habrá “algunos dirigentes sociales” (léase del partido del gobierno), quienes podrán ejercer su derecho a voto; pero si pierden en dicha votación, ellos podrán llegar al parlamento a través de la “representación de su organización de base”.

En otras palabras, la estrategia populista con discurso de izquierda para eternizarse en el poder es: “yo valgo más que tú, dispongo de tus decisiones y de tu vida, porque la cúpula sabe qué es ‘bueno’ para todos”. Por eso es que siempre se apropian del siempre vago y maniqueo recurso de representar “al pueblo”.

En tanto, el bloque democrático de oposición parece no estar consciente de la dimensión del problema que estamos enfrentando.

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