Por: Carlos Meneses

“El proyecto Majes no puede seguir esperando y debe avanzar siquiera en algo. Los requerimientos de desarrollo de Arequipa así lo exigen”.

Acaba de recordarse medio siglo de la existencia de la dependencia del Gobierno Regional, encargado de concretar Majes II y de terminar bien administrando la sección primera del proyecto Majes. En general y la verdad, que la insatisfacción de la opinión pública sobre el comportamiento y tarea de esta dependencia es francamente lamentable.

Majes está, nuevamente, en espera y todavía no hay un pronunciamiento técnico y económico del Consejo Regional de Arequipa por falta de aviso oportuno y especializado de AUTODEMA para autorizar al Gobierno Regional a suscribir el contrato de la adenda 13, o de algo que la sustituya, para que la empresa española ejecutora Cobra pueda asumir la tarea de convertir en realidad, lo que hasta ahora no pasa de ser sueño.

En el caso de Majes tenemos que admitir que ha habido sucesivos errores de tipo técnico y económico que no han dado oportunidad de cancelar los varios centenares de millones de soles que se invirtieron en la primera etapa y que no han sido recuperados a plenitud ni mucho menos a satisfacción de la Región Arequipa.

Lo que está pasando con Majes II tiene características que indican que la situación es peor que antes. En toda la gestión de Yamila Osorio se hizo poco o nada a este respecto y no ha sido diferente en el que está concluyendo bajo la dirección de Cáceres Llica.

Los entrampamientos han sido constantes y los ofrecimientos de destrabar inútiles, tanto en la gestión de Vizcarra como después en la de Sagasti y ahora también en la de Castillo.

En muchos casos, ha sido por culpa de la ineficiencia de quien debería proporcionar los elementos de juicio para el pronunciamiento certero del Consejo Regional y la autorización que espera el gobernador de la Región Arequipa para suscribir el acta en condiciones ventajosas para el país.

Ahora surgen nuevas dudas sobre la dimensión de las parcelas, la recuperación que sobre tierra y agua habrán de lograrse, las opiniones son diversas y controvertidas. Persisten los afanes de algunos que se califican de técnicos pero aportan poco en la solución del problema.

Una vez más tenemos que reclamar pureza de propósitos, opiniones técnicas basadas en verdades, sobre todo el concurso de universidades, colegios profesionales de la especialidad que deben dar aportes decisorios para un problema que reclama el fin de generar empleos en obras de construcción y en el funcionamiento de una agricultura de exportación.

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