— Redacción Diario El Pueblo —

El médico Marcial Ríos Flores, ha sido denominado como uno de los Arequipeños del Bicentenario por parte de la Municipalidad Provincial de Arequipa, quien dijo no solo merecer el reconocimiento, sino que siente hasta vergüenza de recibirlo por tan solo cumplir con su compromiso como cualquier otro ciudadano.

A pesar de estar jubilado hace varios años de la seguridad social y de sus bien llevados 94 años, no solo sigue atendiendo a sus pacientes que tienen algún problema de la piel y confían en su experiencia, sino que tampoco se desliga de los problemas coyunturales del país, como la problemática de la vacunación, la seguridad social o la economía.

Señala que en el tema de la vacunación se siguen cometiendo errores que se pudieron subsanar con una nueva gestión, ya que considera que una dosis de refuerzo, no debe darse a los adultos mayores, que de por sí se están cuidando al no salir a la calle, sino a todos los jóvenes en edad de estudiar o trabajar, los que sí están exponiéndose al peligro de un contagio.

Igualmente señala respecto a los bonos que se continúa ofreciendo a las personas, muchos de ellos sin merecer realmente el dinero, debido a una mala distribución y determinación de los beneficiarios, se pudo utilizar en generar fuentes de empleo, en darles la posibilidad de contar con servicios de agua y desagüe, con una vivienda digna, entre otros, que como seres humanos tienen derecho a tener para vivir decentemente.

Pero lo que más le preocupa es la seguridad social, que lamentablemente no está bien manejada por lo que los servicios que se brindan no son los más adecuados, a pesar que para su existencia, los que aportan son los propios trabajadores y los empleadores, pero no reciben una buena atención.

El doctor Marcial Eulogio Ríos Flores, no nació en Arequipa, pero es más arequipeño que muchos. Vio la vida en Trujillo y se fue a estudiar Medicina en la Universidad de San Marcos de la ciudad de Lima, en donde se graduó el año 1953 y se vino a Arequipa en 1960 a trabajar en el hospital Honorio Delgado Espinoza, siendo el primer médico que trataba problemas de la piel, el primer dermatólogo de la ciudad.

“Pero no me vine precisamente por trabajar, me atrajo el espíritu contestatario de los arequipeños que habían tenido su revolución. En todo el país se supo de sus barricadas en base a adoquines, defendiendo lo que pensaban que era lo correcto, me llamó la atención y me vine y aquí me quedé para siempre”, indica.

Dejar respuesta

Por favor ingresa tu comentario
Por favor deje su nombre aqui