Por: Carlos Meneses

“Ahora solo queda esperar que el éxito de la operación de sea completo y los siameses muestren que Arequipa sigue siendo la ciudad generosa de todos los tiempos”.

Ha sido excelente la demostración de solidaridad de Arequipa con los niños siameses, hijos de refugiados venezolanos, que fueron operados en el hospital Goyeneche y la colaboración brindada por los médicos y profesionales de la Seguridad Social y del Honorio Delgado, para hacer la separación de cuerpos de los nenes varones que nacieron unidos por la espalda.

Esta es una nueva evidencia que, Arequipa es una ciudad fraterna que tiene brazos largos para abrazar a todos los que vienen a ella y cuando hay problemas que conmueven corazones, también encontrarán soluciones en los cerebros y manos de quienes puedan prestarles la ayuda que necesitan, a los que están en necesidad urgente.

Tenemos hoy día la espera de la convalecencia, de la superación de la grave situación física que confrontaron los pequeños.

La mejor respuesta ha sido unirse para ayudarlos, la decisión más adecuada que todos participemos aunque sea con pedir bienaventuranza en el afán de desear suerte a quienes estuvieron en apuros.

No es la primera, ni será la única vez que esto ocurre porque tras cada temblor la respuesta ha sido igual.

Cuando se trata de hacer el bien, los arequipeños son invencibles en reponer los daños que lo causan, como resulta ser la restauración de las heridas luego de los temblores. Ojalá todo salga bien para que esos niños sean el testimonio vivo de que a un pueblo así, no lo puede vencer nada malo porque siempre seremos los buenos, más poderosos que lo que nos venga como un castigo.

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