Por: Carlos Meneses

“No tenemos que esperar la tercer ola para tener que corregir lo que no se ha hecho en el año y medio que tiene la epidemia en Arequipa”.

Para prevenir una eventual tercera ola del coronavirus, lo primero por hacer es ordenar el funcionamiento adecuado de los hospitales abandonados a su suerte durante tantos años. Lejos de estar ocurriendo lo deseado, se advierten fallas en el quehacer de la emergencia del hospital Honorio Delgado, el nosocomio, estimado, como el más grande y con mayores problemas en toda la región sur del país.

Tenemos la epidemia del Covid-19, en Arequipa, desde el mes de marzo del 2020, el precio pagado es de más de 7 mil muertos, en muchos casos, los decesos se han debido a errores en el funcionamiento del triaje y también en la habilitación de ambientes para las urgencias médicas y las emergencias derivadas del mal.

Esos trabajos fueron incompletos o, simplemente, se les ha mantenido a media caña. Si llegará una tercera ola, que afortunadamente no aparece hasta ahora, el Honorio Delgado no podría responder al reto que significa más de un ciento de casos de la variante Delta o de cualquier otra nueva que pudiera surgir en el mundo y concretamente en el Perú.

Es evidente que nada bien está funcionando, que no sea la vacunación impuesta por Lima y no por un trabajo que correspondería a la realidad del Honorio Delgado o del Goyeneche.

Además y por añadidura en la Seguridad Social, se investigan ya algunos errores que podrían ser delitos, en el hospital Edmundo Escomel de Paucarpata hay proceso abierto para esclarecimientos, por un valor superior al millón de soles.

Todo lo ocurrido ha sido un trámite indebido e insuficiente para atender la emergencia que hasta ahora no evidencia recurrencia preocupante.

Pero, no hay que esperar un momento difícil para cambiar manera de ser y de actuar con respecto a la crisis de la Covid-19.

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