Por: Roxana Ortiz A.

Gemelos que nacieron idénticos y unidos inician una nueva vida

Siameses ya están recuperados

¿Usted es el papá?, le preguntó el médico muy serio y con cara de preocupado. “Si”, le respondió Luis sin entender. “Sígame”, le dijo sin más. Había visto pasar una sola cuna y las enfermeras a su alrededor; luego de haber esperado por algún tiempo, que le parecieron horas, en el oscuro y frío pasillo a que sus dos gemelos nacieran.

Mientras seguía al médico de bata blanca, miles de pensamientos inundaban su cerebro, en apenas unos segundos. ¿Qué pasó con mi esposa?, ¿Estará bien?, ¿Salió viva de la cesárea?, ¿Le habrá afectado la preeclampsia?

Llegó a la sala de Cuidados Intensivos y las enfermeras que habían participado en el parto y las que estaban en la sala no le sacaban los ojos de encima. ¿Qué le pasó a mis hijos?, ¿Por qué hay una sola cuna? ¿Nacieron vivos? De pronto vio que una manita se alzaba por encima de la colcha. ¿Y el otro, falleció?, ¿Qué le voy a decir a mi esposa?, ¿Cómo lo va tomar?. Su cerebro seguía funcionando a mil por hora y las piernas le comenzaban a temblar.

“Los dos niños nacieron sanos, pero hay un problema, son siameses”, le informó el médico, mientras Luis seguía sin entender. “Han nacido unidos por la espalda, pero la ciencia ha avanzado mucho y su caso se tiene que analizar”, insistía el médico, mientras avanzaba hacia la cuna y vio a los cuerpecitos de sus recién nacidos.

La historia de los siameses nacidos en Arequipa, se inició en las bellas Islas Margaritas, en Venezuela hace más de tres años. Luis Lozada trabajaba como diseñador gráfico, pero la crisis del país carioca ya comenzó a afectar a su familia y el trabajo comenzó a escasear. Su enamorada le había dado la noticia que estaba embarazada. No vivía con ella, pero tenía que responsabilizarse de su hija.

De pronto recibió la llamada de un amigo que vivía en Arequipa, diciéndoles que un productor les había ofrecido trabajo en una discoteca y como él también era productor, era cantante, componía canciones y ya habían trabajado junto a dos amigos más, decidieron embarcarse en la aventura.

Cuando ya estaban en camino, en la ciudad de Cúcuta surgieron algunos inconvenientes y se quedaron sin dinero. El amigo que estaba en Arequipa, les dio la mala noticia, que el dueño de la discoteca se echó para atrás y ya no iba más el proyecto, así que no había dinero para enviarles. Una amiga de la ciudad les consiguió el dinero para continuar la travesía. No había marcha atrás.

Llegaron a Arequipa y buscaron trabajo en lo que fuera. En una de esas casualidades, se encontró con Keilly, quien también había llegado de Venezuela con su madre, su hermana y el esposo de ésta. La crisis también los había golpeado. Vendía mazamorra morada y arroz con leche por diversas calles de Paucarpata y allí se conocieron.

Consiguieron trabajo juntos en una empresa y salían como pareja, teniendo ambos a su hija Isabella el 1 de agosto del 2019, mismo mes en que nacieron sus hijos dos años después. Su vida transcurrió sin inconvenientes, asegura que el trabajo no les faltaba “de lo que sea”, pues había que sostener a una familia y enviar dinero para la niña que vive en Venezuela.

De pronto hace como un año, Keilly comenzó a sentirse mal y coincidió con que no había reglado hace un par de meses. Se hicieron una prueba de embarazo y resultó que esperaba a un nuevo vástago. Les recomendaron iniciar los controles del parto y el personal de salud que los atendió les informó que no solo estaba embarazada de un niño, sino dos vidas se desarrollaban en su vientre.

“No puede ser, debe ser un error, a un amigo también le dijeron lo mismo y se habían equivocado”, dudaban. Juntaron el dinero suficiente y se fueron a practicar mayores exámenes, más precisos y allí confirmaron la noticia, “Pa’lante nomás”, dijeron, logrando acceder al Seguro Integral de Salud para hacerse los controles y seguimiento al embarazo.

En todos los estudios practicados, nadie se dio cuenta de que los niños estaban unidos, ni siquiera se lo imaginaron. Se conformaron con saber que no había ningún otro problema de salud.

Los últimos meses fueron muy críticos para Keilly Zambrano, se le comenzaron a hinchar las piernas. El médico le recomendó reposo y que tratara de alargar lo más posible el parto para que los niños estuvieran con sus órganos bien formados.

Se puso muy mal y tuvieron que internarla, tenía preeclampsia. Luego de varias horas de seguimiento, se decidió practicarle la cesárea. “Yo me quedé en medio de un pasadizo oscuro, no había nadie en el hospital. Parecía una película de terror”, recuerda Luis sobre los momentos previos a que le dieran la noticia, por eso probablemente se le vinieron a la mente tantas interrogantes difíciles de contestar.

A su esposa ya le habían comunicado el hecho en el momento del nacimiento, pues no estaba completamente sedada como él creía. Dijo que recibió la noticia con cierta calma, seguramente aletargada por los medicamentos. También ella pensó cómo tomaría la noticia su esposo.

El resto de la historia ya es bastante conocida, todos los medios de comunicación se ocuparon de informar sobre el nacimiento de los siameses arequipeños, pues seguramente es el primer caso que se registra en Arequipa; más aun, luego de su exitosa separación por parte de todo un equipo de profesionales médicos de diversos hospitales, quienes lograron separarlos sin comprometer alguno de sus órganos.

“Me dijeron que había la probabilidad de dañar alguno de los nervios o músculos, que las 48 horas siguientes a la intervención iban a ser decisivas para conocer cuál será su futuro; pero ya ves, están muy bien, sobre todo Dylan, que como tiene su piernita enyesada, se impulsa con ella para darse vuelta en la cuna”, cuenta Luis vigilando que alguno de sus hijos haga una travesura y caiga de la cuna del hospital Goyeneche, donde hoy los deben estar dando de alta al cumplir 15 días de la operación.

Hasta el día viernes, sus heridas estaban sanando muy bien, en un principio les dijeron que en una semana podrían estar llevándoselos a su casa, pero luego de la evaluación y para evitar cualquier problema, los médicos les recomendaron quedarse por unos días más.

Duermen de costado para evitar el roce de las vendas con la herida, ambos tienen una de sus piernas enyesadas para corregir el pie bota con el que nacieron, precisamente como consecuencia de estar unidos; pero el traumatólogo señaló que en unos meses estarán bien; tienen que regresar cada semana para cambiar el yeso y cambiar de posición a la pierna.

Son gemelos idénticos, cuando los visten del mismo color vienen los problemas para distinguirlos, si es que no se fijan en las pulseras de sus manos. Están sanos, ganan cada día más peso y seguramente tendrán un exitoso futuro en un hogar lleno de amor.

“Cuando pudimos cargarlos por separado fue uno de los mejores momentos, más aún cuando los vimos moverse sin problemas. Es muy cansado asistirlos a los dos. Mi esposa se queda en las noches durmiendo al lado de sus cunas para darles de lactar y prepararles sus biberones, yo vengo en el día y así nos turnamos, para ver también a Isabella que nos extraña mucho.

Ambos padres son extranjeros viviendo en un país al que llegaron buscando mejores oportunidades, no tienen a muchos familiares y deben buscarse la vida para seguir adelante, ahora con dos niños más que alimentar, criar y educar. Si bien hasta el momento han contado con el apoyo de los médicos y del personal de salud del hospital Goyeneche, los recursos se agotan y es necesario tener dinero para comprar pañales, leche, ropa y muchas otras cosas más.

Cada lata de Enfamil que consumen los niños y que cada día es más, tiene un costo promedio de 45 soles y quienes han sido padres, saben que una lata de leche muchas veces no alcanza para dos días.

DATO

“Más que dinero, yo agradecería por un trabajo, el que sea; pero si alguien nos puede colaborar con pañales, ropita usada o lo que fuera, se lo agradeceríamos mucho”, dicen los felices, aunque preocupados padres. Cualquier apoyo que pudieran brindarles, pueden coordinarse con Luis en el número de WhatsApp 925132671 y contribuirán en el bienestar de dos niños que desafiaron su destino.

Gemelos que nacieron unidos en el Goyeneche fueron dados de alta

Luego que gran parte de las heridas dejadas como secuelas de la intervención quirúrgica que logró separar sus cuerpos, los gemelos Neytan y Dylan fueron dados de alta y ya están en el hogar junto a sus padres.

Luis Lozada, padre de los menores, agradeció a todas las personas que estuvieron involucradas en el caso de sus hijos, desde el momento del parto hasta la actualidad. Dijo que desde un primer momento confiaron en la capacidad y entrega de los profesionales arequipeños para realizar la cirugía, a pesar que les recomendaron llevarlos a Lima.

El cuerpo médico del hospital Goyeneche que participó en la cirugía de separación de los siameses, indicó que luego de la evaluación de estos primeros quince días, ambos niños tienen altas probabilidades de tener una vida normal, puesto que a pesar de la cirugía de alto riesgo, tienen movimiento normal en sus extremidades.

Únicamente vienen recibiendo tratamiento para corregir el pie bota con el que nacieron, como consecuencia de haber estado unidos en el vientre, el mismo que ya se viene corrigiendo al enyesar la pierna con problemas. Todavía faltan varios meses para que puedan caminar, así que tienen tiempo de hacerse las correcciones, dijeron.

Los médicos señalaron que a pesar de los resultados obtenidos hasta el momento, la mayor complicación la tuvieron al momento de separar la médula espinal, puesto que en la parte final la compartían; por eso es que se buscó la opinión de especialistas nacionales y extranjeros que habían tenido oportunidad de hacer este tipo de intervenciones.

EN ESPERA DE EQUIPOS

Por otro lado, el director del hospital Juan Herrera Chejo, dijo que gracias al préstamo de equipos se logró intervenir a los menores, de lo contrario se hubiera tenido que contar con aproximadamente medio millón de soles para realizar el trabajo.

Indicó que se ha elaborado el expediente para la adquisición de diversos equipos que se necesitan en el hospital, hecho que se había coordinado con el gobernador Elmer Cáceres, quien prometió otorgar el financiamiento, que espera que por los problemas legales que atraviesa, el proceso no se paralice.

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