Por: Ricardo Montero

El Perú está entre los 50 países más afectados por eventos climáticos producidos entre el 2000 y el 2019. Además, junto a Colombia y Bolivia compone la triada sudamericana que más daños sufrió por la misma causa en el período analizado por la ONG independiente Germanwatch y su Índice de Riesgo Climático Global 2021.

Tal situación la arrastramos desde hace mucho. En el 2003, la asociación científica británica Tyndall Center for Climate Change Research ubicó al Perú como el octavo país del mundo con mayores muertes por desastres naturales presentados entre 1991 y el 2000.

Penosamente, esa realidad se mantendrá. Por lo pronto, se vislumbra para el 2022 un año climático complicado, por decir lo menos. Senamhi ha advertido en un reciente informe “el probable desarrollo de La Niña en el Pacífico central desde setiembre hasta marzo del 2022”.

Este organismo público concluye en el documento emitido en setiembre último que “según la reciente actualización de los escenarios de lluvias para el verano 2022 (promedio enero-marzo) es más probable un escenario de lluvias con valores superiores a lo normal en ambas vertientes de la sierra central y sur, y a lo largo de la Amazonía […], mientras que en la costa norte es más probable un escenario de lluvias bajo lo normal, sin descartar posibles eventos puntuales de lluvias intensas”.

De esta manera, se abre la posibilidad de inundaciones en los departamentos de la sierra central y sur (Junín, Pasco, Ayacucho, etcétera) y de la Amazonía. En los departamentos de la costa norte (Tumbes, Piura y Lambayeque) no es claro si se desencadenará una sequía o inundaciones.

Lo cierto es que advertidos estamos, y ya deberíamos estar trabajando para evitar daños y pérdidas económicas que tendríamos que cubrir con endeudamiento. El Plan Macroeconómico Multianual (PMM) 2022-2026 sostiene que de ser estrictamente necesario, el país está en condiciones de tomar créditos por 700 millones de dólares para atender exclusivamente los daños producidos por desastres naturales.

El Estado Peruano no cuenta con grandes recursos para colaborar en la mitigación de los efectos del cambio climático. Pero esa condición no le ha impedido tomar importantes acciones, como comprometerse internacionalmente a disminuir en un 40% la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) al 2030. Además, cuenta desde el 2018 con la Ley Marco sobre Cambio Climático.

“Para lograr la ambiciosa meta establecida se requiere de un liderazgo sostenido por parte del Estado”, se dice en el PMM. Preocupa por ello que en el Congreso, que es parte del Estado, surjan iniciativas para extender el uso de las contaminantes bolsas de plástico de un solo uso y permitir el uso de tecnopor. Será difícil alcanzar las metas propuestas si todos no remamos en un solo sentido.

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