Por:Estefanny Ayres W.

Hermandad del Señor de Los Milagros, es “el símbolo del mes morado”. La entrega y dedicación de sus miembros es pieza indispensable para la fiesta del Cristo Moreno.

Será presidida por el Arzobispo. Solo en este año recibieron la inscripción de 60 postulantes.

Hoy a las 10:00 horas, monseñor Javier Del Río Alba, arzobispo de Arequipa, presidirá la Misa en honor al Señor de los Milagros en el templo de San Agustín de la Parroquia Del Sagrario, la cual es su santuario oficial en la Arquidiócesis. Asimismo, el 31 de octubre oficiará la Eucaristía por el mismo motivo en la parroquia Santa Ana de Mollebaya, bendiciendo también las obras de restauración del altar mayor, a las 12:00 horas.

“Contemplar la imagen de Jesús crucificado nos recuerda que Dios ha perdonado nuestros pecados y que en ese costado abierto por la lanza del centurión romano han quedado también abiertas para nosotros las puertas del Cielo. Acogernos al amor misericordioso de Dios hace que quedemos radiantes de alegría, porque Dios no nos avergüenza sacándonos en cara nuestros pecados, sino que nos libera de ellos con la fuerza de su amor”, manifestó el Arzobispo, recordando el significado de esta imagen y la reflexión que debemos hacer en esta “Cuaresma Peruana”, como se le llama al mes de octubre.

Hace 71 años, el 16 de noviembre, se fundó en la ciudad la Hermandad del Señor de Los Milagros, conformada por familias de la sociedad arequipeña. La agrupación se formó años atrás como una cofradía integrada por 10 damas que se reunían en La Catedral a rezar, y visitaban el templo de Santa Marta para venerar un cuadro del Cristo Moreno ubicado en un pequeño ambiente. Posteriormente se integraron a varones en sus actividades.

Tras el terremoto de 1942, la imagen cambió su ubicación al templo de San Agustín debido a los daños causados. En ese tiempo, algunas representantes de la cofradía solicitaron a Monseñor Leonardo Rodríguez Ballón, arzobispo de la época, pintar los lienzos del Señor de Los Milagros y Nuestra Señora de la Nube para reemplazar al pequeño cuadro y ornamentar la iglesia.

El trabajo fue encargado a la hermana María Portacheli Amézquita, quien se dice retrató a la Virgen tomando en cuenta los rasgos físicos de la mujer arequipeña. Ambas pinturas llegaron de Lima, y fueron presentadas a los fieles en 1950, el mismo año en que se fundó la hermandad, eligiéndose a Teresa de Balarezo como primera presidente.

Uno de los fundadores fue Américo Mossner Calderón, quien desde los 21 años mostró una ferviente devoción al Señor; esta se extendió a su entonces prometida, la cual se integró a la fraternidad en 1963, cuando se convirtió en su esposa. Ambos cultivaron en sus hijos y nietos el amor al Señor, sentimiento que permanece vivo en su familia al observar que, después de 71 años, la llama de su fe no se apaga y continúa visitando la fraternidad a la que se entregó desde joven.

COMPROMETIDOS POR AMOR

Desde su fundación, los miembros encontraron en el santuario un segundo hogar, ya que pasaban mucho tiempo ahí organizando las actividades propias del mes morado; desde las más importantes, como la “Bajada” y “Guardada” del Señor, la procesión por las calles de la ciudad, las misas, hasta actividades más sencillas como el cuidado del anda y el lienzo del Señor, la decoración del templo con flores y otras.

Claudia Mossner Rengifo, hija de Américo, recuerda sus primeras experiencias en la hermandad: “Mis papás nos hicieron participar en las tareas desde muy pequeños, recuerdo que ayudábamos a limpiar y encerar las bancas, los objetivos que se utilizaban para las procesiones y las alcancías porque faltan manos para tener todo listo. Éramos niños en esa época, pero nos gustaba ir a misa y estar en ese ambiente con ellos”.

Pero su compromiso con el Señor de los Milagros significa mucho más, porque también buscan compartir momentos de confraternidad con los feligreses y la gente en las calles; por ello se volvió una costumbre de todos los años compartir con ellos el infaltable chocolate con leche, el cual ofrecen con tortas, pasteles o cualquier alimento que las personas llevan para el compartir. Todas esas experiencias se vuelven también inolvidables recuerdos para la agrupación.

SACRIFICIOS QUE VALEN LA PENA

En la ciudad, la visita del Señor es la actividad más esperada del mes, pues se trata de la ocasión en la que muchos devotos sienten una especial cercanía que los mueve a abrirle sus corazones y conversar con Él.

La fraternidad nos es ajena a la emoción, por ello se alistan desde septiembre para “sacar” al Señor a las calles; lo cual demanda mucho esfuerzo y tiempo para asegurar que ningún detalle se escape, tal como los arreglos florales del anda, organizar a las cuadrillas de cargadores y sahumadoras, solicitar la colaboración de instituciones pública y privadas en los actos protocolares, y más.

“A mí me emociona más la procesión del 28 (hoy) porque congrega a más feligreses. Es bello ver a la gente ansiosa por verlo salir, pasar a su lado y observar en sus ojos eso que también nosotros sentimos. Saber que estaremos en el lugar que tantos desean ocupar, admirándolo, me hace sentir como una niña porque no puedo dormir el día anterior esperando a que llegue la mañana de sacarlo por la ciudad”, manifestó Giovana Yáñez Monteagudo, una de las hermanas cantoras.

UN AÑO DIFICIL

Para ellos y para los devotos arequipeños, la llegada de la pandemia por la COVID – 19, fue dolorosa, pues los obligó a dejar a un lado la cercanía, y lo mucho que disfrutaban en comunidad realizar estas actividades; además de ver como muchos familiares y amigos partieron a causa de la pandemia.

Sin embargo, rescatan que “esa situación sirvió para que el hombre aprenda mucho más sobre sí mismo y sobre el amparo de Dios a todos sus hijos en los momentos de angustia y pena”; por ello muchas personas, especialmente jóvenes, experimentaron una mayor cercanía y consuelo en El Señor. Por lo que en este año se sumaron 60 postulantes a los 100 aspirantes que se inscribieron en 2019.

“El Señor de Los Milagros siempre nos escucha, aunque no siempre lo sentimos. (Él) me socorrió cuando más lo necesité; lo mismo pasa con los miembros de la hermandad y el resto de fieles, por ello nosotros vestimos el hábito hasta nuestra muerte, como promesa de penitencia por los pecados que cometimos en el pasado que recordaremos siempre, junto con las segundas oportunidades que El Señor nos concedió y a nuestros seres queridos”, finalizó Luzmari López Cuadros, hermana cantora de la agrupación.

DATO

El 20 de este mes, se celebró una misa en el templo de San Agustín que contó con la presencia del alcalde provincial, Omar Candia, quien luego de la liturgia entregó un reconocimiento a la imagen del Señor.

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