— Redacción Diario El Pueblo —

Con una Misa de Fiesta se cerraron las actividades por el Mes Morado en honor al Señor de los Milagros, que esta vez pudo salir en procesión para recorrer diversas calles de la ciudad, aunque en un solo día, en el cual miles de fieles le mostraron su devoción.

Monseñor Raúl Chau, Obispo Auxiliar, presidió la celebración eucarística que se realizó en la parroquia del Sagrario, también conocida como templo de San Agustín en el Cercado, que cobija la imagen durante todo el año; cumpliendo con todos los protocolos de bioseguridad y el aforo establecido para este tipo de celebraciones.

Monseñor Javier Cárdenas Velarde, Vicario General, párroco de esta jurisdicción y Director Espiritual de la Hermandad del Señor de los Milagros en Arequipa, concelebró la Eucaristía en la que también participaron miembros de la Hermandad y devotos del Cristo de Pachacamilla, quienes se reunieron en el templo después de un largo tiempo en el que, debido a la pandemia no podían celebrar el mes morado con las habituales prácticas devocionales.

“Jesús conoce nuestros sufrimientos, sabe del niño que fue abandonado por su padres, de los enfermos que esperan horas por atención en un hospital, de la soledad de un anciano y de nuestras dificultades, pero justo por conocernos nos ama infinitamente y nos espera siempre”, fueron las palabras del prelado en su Homilía.

Con esta celebración, nos acercamos al final del mes morado, el mes del Señor de los Milagros. Tiempo en el que millones de peruanos por todo el mundo, y muchísimos hermanos nuestros que no son peruanos, dirigimos nuestra mirada a la imagen del Cristo de Pachacamilla, esa bella imagen que nos hace presente el inmenso amor que Dios nos tiene y que llevó a Jesús a dar su vida por nosotros y que nos está permitiendo pasar las duras pruebas de esta enfermedad, agregó.

A propósito de la pandemia, el domingo 31 de octubre a la 5 de la tarde se ofrecerá una Misa por los hermanos fallecidos en estos últimos años a causa de la COVID y otras enfermedades en el templo de San Agustín.

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