Por: Por Guillermo Vidalón – El Montonero

Los errores de gobierno son a veces demasiado burdos. Es el caso del último cometido por la presidenta del Consejo de Ministros, Mirtha Vásquez, quien abona a favor de quienes creen que todas las decisiones del Ejecutivo forman parte de una estrategia para ganar tiempo, tomar el control absoluto del aparato del Estado e implementar un gobierno que se asemeje más a un Estado delincuencial donde prime el narcotráfico.

Quienes aún creemos que esa no es la intención del profesor Castillo, queremos que haga una reflexión sobre lo que viene sucediendo en el país desde que asumió la presidencia. Por un lado, dijo que las inversiones eran bienvenidas y, al poco tiempo, anunció la estatización/nacionalización del gas de Camisea porque no llegaba a todos los hogares; pero, sucede que quien extrae el gas no es responsable de la distribución. Entonces, o el mandatario tiene asesores incompetentes o ¿qué es lo que realmente busca?

Posteriormente, sobrevino el ataque a la mina Apumayo, en Ayacucho, para finalmente anunciar el cierre de varias operaciones mineras. ¿Qué ha logrado con todo esto? Todo lo contrario, a lo que anunció en Washington. Parecería que el Gobierno ha tomado la decisión de ahuyentar las inversiones, en consecuencia, evitar que se genere más empleo y se reduzca la pobreza. ¿Por qué?

¿Realmente el mandatario no está en condiciones para percatarse de lo que está ocurriendo? ¿O esto responde a una estrategia bien montada que persigue otros fines? La duda persiste porque el resultado general de las medidas de gobierno es el aumento de la pobreza: primero, propiciar la desconfianza y huida de capitales nacionales y extranjeros; segundo, el tipo de cambio se eleva y se deprecia la moneda nacional en más de 10%; tercero, la inflación de los principales productos alimenticios subió en similar magnitud.

¿Quiénes fueron los principales perjudicados? Los pobres a los que se dijo representar en la campaña electoral. ¿Quiénes han resultado ser los principales beneficiarios? Quienes se incorporaron al aparato del Estado con jugosos salarios. Precisamente, quienes nunca antes habían ganado por sí mismos dichos montos. ¿Favoritismo político?

¿O la estrategia política fue sorprender al pueblo para aprovecharse de él una vez conquistado el voto? Esperemos que no, pero a casi 120 días del gobierno de Perú Libre solo se puede afirmar que han consolidado en la informalidad a más del 80% de trabajadores. Si bien es cierto que la causa principal del desempleo y subempleo es la pandemia, la expectativa era que se revierta en el menor plazo posible con el incremento del ritmo de vacunación. Sin embargo, está ocurriendo lo contrario por la inestabilidad generada al interior del gobierno.

Por todo ello, resulta más irracional el ataque a la minería formal, principal aportante al erario nacional. Si se obstaculiza el desenvolvimiento de las operaciones mineras, el resultado será la quiebra económica; salvo que haya algunos que estén pensando en un producto alternativo, informal, muy rentable y del cual también somos primeros productores en el mundo. ¿Se tratará de la hoja de coca con valor agregado?

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