Por: Julio Lopera Quintanilla

Tito Cáceres Cuadros nos sorprende nuevamente con El Teatro en Arequipa una obra en la que vuelca toda su gran experiencia en su doble condición de crítico y a la vez de artista participante en el mundo del teatro. El Teatro en Arequipa es una obra formidable en la que el autor nos habla de una nueva forma de teatro, una forma que lucha contra el texto definido.

El teatro en Arequipa…

El doctor Tito Cáceres Cuadros, quién no necesita presentación es un conocido investigador, académico, intelectual de fuste, eminente crítico de arte, crítico literario e historiador de la literatura. Es autor de innumerables artículos y ensayos publicados en diversos diarios y revistas. Ha sido destacado ponente en congresos locales, regionales, nacionales e internacionales. Ha sido Profesor Principal de la Facultad de Filosofía y Humanidades, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, jefe de la Oficina Universitaria de Promoción y Desarrollo Cultural de la Universidad y coordinador del doctorado en Filosofa y Humanidades entre otros entre otros importantes cargos.

Cáceres Cuadros sostiene que el artista en formación debe ser muy constante y debe de estudiar permanentemente. Tito Cáceres Se confiesa admirador de Alberto Isola, Leonardo Torres y Antonio González Polar.

En el mes aniversario de la Universidad el Centro Cultural UNSA organizó la presentación del libro EL Teatro en Arequipa. La presentación se realiza hoy jueves 25 de noviembre a las 18:00 horas en el Centro Cultural UNSA estuvo a cargo de la conocida actriz Doris Guillen y del doctor Rommel Arce director de la Biblioteca Municipal de Arequipa. Con ocasión de la presentación del libro tuve el honor y el privilegio de entrevistar a este destacadísimo intelectual arequipeño.

Doctor Tito ¿Por qué El Teatro en Arequipa?

Es un libro que surgió como una necesidad de volcar mi labor como crítico y luego como participante en un grupo teatral. Pero la forma historiográfica me fue sugerida por Carpio Muñoz que me pidió unas notas para su libro y luego con el aliento de Eusebio Quiroz. Así recordé a un maestro nacional Guillermo Ugarte Chamorro, quien me acogió en Lima en el teatro de San Marcos y quien sí era un hombre que vivió para el teatro y creo que murió por él luego de la traición de uno de sus colaboradores que lo reemplazó en el cargo cuando lo jubilaron. A él le dedico estos apuntes. Igualmente a José Mejía que me brindó su amistad y si bien tenía otra forma de ver el teatro, me enseño que la constancia y la creatividad siempre deben ir juntas. En la Anea, Carlos de Riva implantó una forma más social y realista, sea en la comedia o el drama siempre que la obra fuera bien escrita, documentada o elucubrada con fines precisos. Muchos me negaron su ayuda o fingieron no tener nada. Por eso mi labor ha sido solitaria y eso me complace aún más. Hay otros que sí han colaborado con la parte gráfica, a ellos mi agradecimiento. El teatro no ha sido motivo de estudio como la literatura (aclarando una vieja discusión que el teatro no es sólo literatura) o el arte, este libro es una primera parte de lo que mucho que tenemos que rescatar, tanto históricamente como de su dramaturgia.

¿Qué nos podría usted decir de la forma como ha evolucionado el teatro en Arequipa hasta los tiempos actuales?

Ha cambiado mucho, pero siempre es una labor heroica, formar actores y técnicos, organizar las funciones, conquistar un público y lo más difícil: mantenerlo. La evolución es lenta, pero ha dependido de las condiciones sociales, de las escuelas, formas y técnicas que se han venido sucediendo en el mundo, en especial en Latinoamérica. Si contemplamos los documentos existentes, primero Arequipa fue un lugar de recepción del espectáculo cuando verdaderas compañías encontraron un público interesado y eso ayudo al crecimiento y remodelación de los lugares o salas. Cuando el teatro en Arequipa empieza a definir sus proyectos dramatúrgicos en la primera mitad del siglo XX, ya tuvo que lidiar con la televisión como antes lo hizo con el cine. Encontrar salas de ensayo fue muy difícil y ocupar los espacios convertidos en cine otra tarea casi titánica por las trabas burocráticas. Pero se hizo y eso ha definido un teatro, que si bien no podemos denominar arequipeño en esencia (aunque haya empeño en arequipeñizar los diálogos o rescatar el teatro “loncco”), sí ha sido remedo del movimiento teatral en el mundo, con autores escogidos a voluntad del director o el grupo mismo hasta la llegada de las nuevas formas que luchan contra el texto ya definido, el llamado “tercer teatro”. La creación es esencial, si es experimental mucho más. La noción del grupo se ha modificado, creo que para bien sobre el repertorio escogido y la puesta en escenas. Se ha tratado de tener un estilo. También depende del apoyo tenido sea institucional público o privado y cuándo no el aporte de propio grupo, que es una buena forma pero que a veces no dura.

¿Qué nos podría comentar del personaje o personajes y movimientos más saltantes del teatro arequipeño?

Sé que la Unsa trajo a algunos directores de Lima para formar un grupo y Carlos Gasols sí formó escuela. A mi entender la persona que admiro, aun si nunca trabajé con él fue José Mejía Bejarano, un personaje de gran calidad y visión que hizo honor al Teatro Experimental. También hay que mencionar a los que formaron y dirigieron grupos, a todos para no ser injusto con nadie, sobre todo porque estuve involucrado en un grupo que ya tenía cierta tradición. Los movimientos, ya lo dije han evolucionado con el tiempo o la moda vigente.

Usted ha apoyado la actividad teatral a través del Club de Teatro de la Anea ¿Cuáles han sido sus mayores satisfacciones?

Primero dirigir, luego organizar una Academia, casi permanente y posteriormente haber participado en todas las funciones, incluso actor. Me animé a hacer traducciones y algunas adaptaciones para el grupo y hasta escribir algunas obras, que merecieron algún premio. Si puedo citar algo especial es cumplir un anhelo, en ser autor, director y actor en alguna ocasión.

¿Qué recuerdos tiene de la época en que fue jefe de la Oficina Universitaria de Promoción y Desarrollo Cultural de la Unsa?

Los más gratos, primero me nombraron para Arte, Recreación y Deportes que abarcaba varias cosas y grupos a veces contrapuestos. Pero en Cultura sí me sentí a mis anchas, conté con buenos colaboradores. Lástima que llegué por Concurso por vez primera, aunque muchos vieron allí , un acto político. Era inevitable nunca pude vencer esos prejuicios que no me dejaron desarrollarme ni conseguir la ayuda que necesitaba. Creo que mi paso tuvo alguna trascendencia y así me fui como vine por otro político, nuevo rumbo de autoridades y nuevos directores, sin concurso.

¿Qué libros nuevos tiene usted en proyecto?

El confinamiento con sus casos negativos me ha servido para poner en orden algunos escritos y crear nuevos. En primer lugar, luego del teatro mi otra pasión: el cine. Mi hermano Edmundo juntó mis crónicas periodísticas, las he ampliado y ya tengo un libro, no de crítica pura, pero si evaluativa. Con este impulso he vuelvo a escribir, ahora sí críticas en forma de estudios de algunos films que me impactaron, utilizando otras metodologías. Espero publicarlas pronto y también un libro de fusión de literatura y pintura, dos de mis empeños surgidos de la docencia. Ya está casi terminado. Y luego a prepararme para otro, el tiempo es ahora mi mayor verdugo, ya no puedo postergar intentos ni menos diferirlos.

¿Qué recomendaría usted a los jóvenes que comienzan a transitar por el mundo del teatro?

Primero constancia y mucho estudio, el talento es fundamental, pero un buen teatrista debe además cultivarse. He conocido algunos actores y actrices que jamás escucharon hablar de la historia del teatro ni menos de ciertos iconos como Jouvet, Barrault, María Casares, el Piccolo Teatro de Milán o a su director Giorgio Strehler, autores ingleses como Osborne o Wesker, para poner algunos nombres al azar. Pero lo más importante tomar en serio al teatro e investigar sobre la obra y al autor. Si es la Creación Colectiva que sea producto de su experiencia teatral no del azar.

¿Cree usted que en Arequipa existen las condiciones para que se dé un teatro profesional?

Siempre ha sido un fin de todos, pero dependemos de las instituciones, aparte de los estudios y títulos ha de contarse con productores que quieran invertir en el teatro y hacer empresa respetando al grupo y a su obra y no sólo lo comercial, aunque en el fondo como dijo alguien todo es comercial, nuestra sociedad está así determinada. De lo contrario los mismos grupos producen sus obras y por sabido duran lo m ismo que su empeño

¿Cómo ve usted el trabajo de TEUNSA?

Siempre me ha parecido interesante el trabajo de Luis Álvarez Oquendo, ahora tiene nuevos rumbos siempre mirando a su maestro y espero que sigan por ese camino.

Doctor ¿Cuál es el actor del Perú que usted más admira?

He visto muchos buenos actores como Luis Álvarez Torres y Hudson Valdivia, arequipeños. Ricardo Blume es infaltable, Hernando Cortés, a quien vi de cerca, remarcable, además de dramaturgo. Ahora diría Ísola, Gustavo Bueno, Leonardo Torres y me atrevería en colocar al lado de ellos a Antonio González Polar.

El doctor Tito Cáceres Cuadros es el más alto exponente de la intelectualidad arequipeña del siglo XX. Ha publicado Estructuralismo e Indigenismo en los Cuentos de López Albújar, Ensayos Socio Críticos de La Literatura Peruana, Sentidos Y Formas: Ensayos de Metodología Literaria, Temas y estilos: El Rayo que no Cesa de Miguel Hernández, Estrategias de La Decepción: Ensayos de Literatura Europea, Literatura Arequipeña, Ensayos de Literatura Arequipeña entre otras obras. Exhibe títulos profesionales en Literatura y Lengua, Economía y Educación. Es doctor en Literatura y Lengua. Tiene estudios de postgrado en las universidades de Estrasburgo y Grenoble en Francia y en la Universidad de Madrid.

Tito Cáceres Cuadros hombre generoso y de grandes calidades humanas es un caballero a carta cabal cuya vida ha sido guiada siempre por grandes valores morales y altos principios éticos.

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