Por: Roy F. Cárdenas Velarde

El Perú es un país reconocido por su gastronomía y turismo; pero, lamentablemente, también por sus marcadas brechas sociales, al igual que el resto de los países de la región. Para reducirlas no se requiere solo de los ingresos que pueden generar las actividades económicas, sino también que estos sean utilizados de la manera eficiente.

Como he mencionado en reiteradas oportunidades, para el logro de los objetivos [cierre de brechas] se requiere de políticas, estrategias, etcétera. Por ello, la aprobación de alguno de esos instrumentos no es el punto de llegada, sino la herramienta.

En lo que se refiere al tema de saneamiento, el Texto Único Ordenado de la Ley Marco de la Gestión y Prestación de los Servicios de Saneamiento, aprobado por el Decreto Supremo N° 005-2020-Vivienda, establece que el Plan Nacional de Saneamiento es elaborado para un horizonte de cinco años y su cumplimiento es obligatorio por los prestadores de servicios de saneamiento y las entidades públicas con competencias en materia de saneamiento.

Así pues, a pocas horas de celebrar la Nochebuena, se publicó en el boletín de normas legales la disposición con el que el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS) aprueba, en su calidad de autoridad nacional del sector, el Plan Nacional de Saneamiento 2022-2026 (PNS 2022-2026).

Dicho plan busca fortalecer las acciones de los tres niveles de gobierno, los prestadores y los sectores y entidades involucradas con la gestión y prestación de los servicios de saneamiento, con el fin de alcanzar el acceso universal a estos servicios.

El PNS 2022-2026 contempla los siguientes ejes de la política: (i) Acceso de la población a los servicios de saneamiento; ii) Sostenibilidad financiera; iii) Fortalecimiento de los prestadores, iv) Optimización de las soluciones técnicas; v) Articulación de los actores, y vi) Valoración de los servicios de saneamiento, contemplando una inversión de más de 41,000 millones de soles para el cierre de brechas en agua y saneamiento.

Con la aprobación de este nuevo plan se espera cerrar las brechas de acceso, calidad y sostenibilidad en los servicios de saneamiento, algo que, como señala el MVCS, no pudo ser alcanzado con el PNS 2017- 2021, a pesar del esfuerzo realizado y los avances alcanzados.

Pero las lecciones aprendidas, así como su articulación con otra serie de instrumentos, como el Acuerdo Nacional, la Política General de Gobierno 2021-2026, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), entre otros, hacen presagiar –por el bien de todos los peruanos, y en especial por los más necesitados– su rotundo éxito.

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