Por: Carlos Meneses

“En el día final del 2021, vemos asomar un año que debe ser mejor que el que se va”.

Hoy es el último día del calendario del 2021, año que, por cierto, no fue del todo bueno para Arequipa por las crisis institucionales surgidas alrededor del gobierno regional, de las municipalidades provinciales y distritales que no han utilizado el íntegro de los recursos fiscales que disponían ni evidenciaron éxitos en sus respectivas gestiones.

Ha sido también un año complicado por dificultades derivadas de una crisis económica nacional provocada por la pandemia del coronavirus y por la increíble actitud de una tercera parte del total de la población que no respondió a la invocación gubernamental de vacunarse y, desde luego, las frustraciones a consecuencia de no concretar el inicio de las obras de Majes son causa de pesar colectivo y necesidad de un propósito de enmienda para rectificar errores cometidos.

Nos ha faltado también el liderazgo necesario, renovado para poder poner en marcha los cambios que eran necesarios. A ello se ha sumado la pérdida de entrega que se ha hecho evidente en, muchos funcionarios públicos y en emprendedores privados que están lejos de aquellos que honraron con el desarrollo de ayer a nuestra tierra.

Estos últimos días deben ser el inicio de otros mejores, tenemos la esperanza de que así sea para que nuestras campanas vuelvan a repicar gloria.

El consuelo alcance a quienes perdieron este año un familiar o un amigo. La confianza renazca para los que están llamados a gozar no solo de un buen clima y principalmente de una tierra en progreso que no se detiene, que tiene derecho a ser mejor y más grande.

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