Por: Por César Gutiérrez – El Montonero

Para el Gobierno el incremento permanente del precio del gas licuado de petróleo (GLP) que es usado por el 70% de los hogares peruanos se ha convertido en un problema mayúsculo que no puede controlar. La cotización internacional y la devaluación han sido las variables que afectaron el costo para el consumidor final.

La recomendación casi unánime es: masifiquemos el gas natural (GN). Es decir, que se tienda redes de distribución por ductos; lo que es música celestial para las principales concesionarias que operan en el país (las colombianas Promigas, Cálidda y Contugas). Claro, siempre y cuando el Estado utilice los recursos del Fondo de Inclusión Social Energética (FISE) como fuente de financiamiento de la inversión.

Una interrogante que se plantea es ¿existe otra alternativa? La respuesta es sí, y consiste en el uso de cocinas de inducción eléctrica, que tienen mayor eficiencia que las que usan GLP. En otras palabras, para la cocción de alimentos las primeras demandan menos energía que las segundas.

Una segunda consideración para la discusión es que se utiliza en promedio un balón de GLP de 10 kg por mes, el cual contiene 136.4 kilovatios hora de energía acumulada. Una cifra que corresponde a una mezcla de 70% de propano y 30% de butano, que es utilizada por Osinergmin para sus informes semanales de los llamados “precios de referencia”.

Con las variables mostradas para consumidores que pagan servicio de electricidad sin subsidio, el costo de electricidad por el equivalente de un balón de 10 Kg es de 50 soles. Precio menor a los 65 soles que se pagan hoy en día, nada menos que 23% de ahorro.

Una tercera evaluación es la inversión en el tendido de redes y conexiones domiciliarias, por consumidor. Según Proinversión, en el expediente del fallido concurso abortado en junio pasado, y que tuvo un tortuoso camino de siete años, el costo unitario es de US$ 2,000. Si se expresa en mensualidades a la tasa de descuento de 12% anual en dólares, que es la usada en las concesiones, la cifra equivale a egreso mensual de recursos del FISE de S/ 84 durante 20 años.

Resulta evidente el despropósito. Si de gastar para beneficiar al consumidor se trata, hasta pueden regalarle un balón mensual de S/ 65, en lugar de los S/ 84 que se utilizaría en redes, un ahorro de 23% mensual por consumidor.

Pongo los conceptos y las cifras para el debate. El interés debe ser el uso más eficiente de los fondos que el Estado maneja. Esto no significa que el GN no debe utilizarse, tiene un espacio en las termoeléctricas que aún van a ser necesarias para garantizar el abastecimiento de electricidad en las horas de mayor consumo (horario punta). Asimismo en el sector vehicular de servicio de pasajeros (taxis y buses); además de la industria, donde desplaza al petróleo residual.

En cuanto al GLP, tampoco significa que se elimine. Seguirá siendo un energético importante para el sector comercial, parte del industrial y el vehicular, donde compite con el GN, por el menor costo de conversión del sistema de combustión

Una “masificación de la electricidad” ya tiene una infraestructura consolidada a nivel nacional, pues la cobertura bordea al 96% de los hogares. Además, a medida que se siga incrementando la producción de electricidad con recursos renovables (RER), se va en la tendencia mundial a la descarbonización y se accede a un costo que llega hasta a la tercera parte de la electricidad tradicional.

Corresponde al Ejecutivo, los legisladores y los entendidos poner el tema en la agenda de debate.

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